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Entre los proyectos de más importancia que la Asociación Española de Gestores de Patrimonio Cultural tiene en marcha, por su especial relevancia para el futuro de las empresas del sector, se cuenta el desarrollo de un Plan de Calidad para la implantación de la Norma ISO-9000 en las empresas dedicadas al patrimonio cultural y su gestión.

Este Plan tendrá una trascendental importancia para nuestro Patrimonio Cultural y para las empresas que se ocupan de su gestión, ya que, por una parte, la calidad en la citada gestión se presenta como la única alternativa para que nuestro Patrimonio se convierta en un importante recurso económico cuya explotación sea compatible con su conservación y, por otra, la persistencia en la calidad será quizás una condición "sine qua non" para la supervivencia de estas empresas en el futuro.

En efecto, el tiempo ha demostrado que el impacto del concepto de Calidad ha ido mucho más allá de lo que cabría esperar si se tratase sólo de una moda, sintiéndose su influencia en todos los ámbitos, industrial o de servicios, público o privado. Hablar de calidad hoy, supera en mucho el concepto de "control de calidad" para entrar de lleno en la búsqueda de la excelencia.

La calidad ha de ser el primer factor para el desarrollo de una actividad sostenible en torno a los recursos del Patrimonio Cultural (tanto Natural como Histórico) que favorezca el desarrollo social y económico de los lugares donde dicho Patrimonio se encuentra enclavado. Esta actitud ha de agrupar la gestión del Patrimonio Cultural desde tres puntos de vista:

• Por una parte, el profesional ha de observar la calidad en la conservación de los recursos patrimoniales en lo que se refiere a la preservación de sus valores materiales e inmateriales. En cada acción sobre estos recursos ha de buscar el óptimo grado de conservación, asegurar las inversiones en su mantenimiento y la mejora de los servicios complementarios como pueden ser sus modos de presentación o las actividades que lo dinamicen. Por otra parte, existe un compromiso adicional con la difusión de los valores de esos recursos. Las acciones del gestor tienen que ir encaminadas a darlos a conocer y a integrarlos de forma rigurosa en la oferta global. Tanto los modos de presentación como las acciones de promoción han de tener muy en cuenta estos aspectos, transmitiendo una imagen atractiva pero fiel y respetuosa con el valor simbólico de esos recursos.

• Por otra parte, tenemos en cuenta la calidad en la experiencia del visitante referida a todo el conjunto de servicios que éste va a recibir en el destino. En este punto es interesante señalar que el público destinatario de los productos de servicios de turismo cultural crece en número y es cada vez más exigente, debido a los cambios en los hábitos de consumo socio-culturales (se habla, así, de "socioestilos") y turísticos, con lo que sus expectativas son cada vez más altas.

• Por último, desde el punto de vista de la aplicación de la calidad a todo el sistema de gestión de esos productos y servicios, desde el estudio previo riguroso del entorno hasta la prestación de los servicios en el destino, pasando por el diseño, comercialización y promoción de los mismos.

Surge así la cuestión de cómo diseñar y cómo gestionar destinos competitivos. Estas acciones han de desarrollarse conociendo la satisfacción que el turista pretende obtener y diseñando unos servicios que garanticen que la experiencia del visitante cuando se acerca a nuestro destino le haga comprender los valores materiales e inmateriales del Patrimonio que le presentamos.

Nuestro visitante nos va a exigir que los recursos patrimoniales sobre los que se basa la visita y que habrán determinado la decisión de viajar sean accesibles, que el patrimonio goce de un óptimo grado de conservación, pero también va a demandar que la forma en que el recurso se presente sea comprensible y atractiva y que esta forma de presentación garantice la autenticidad de los mensajes que se van a transmitir, huyendo tanto de la trivialización como del folclorismo tópico.

También habrá que tener en cuenta que el resto de elementos integrados en el sistema destino tengan unos niveles de calidad aceptables: la accesibilidad, la señalización, el alojamiento, la restauración y los servicios complementarios del destino, como puede ser una oferta de actividades culturales dinámica y de calidad.

Para ello hay que desarrollar sistemas de gestión de la calidad eficaces que tengan en cuenta la gran importancia de los dos puntos anteriores (el recurso y el visitante) y que incorporen el respeto con la población local, de modo que favorezcan la creación de puestos de trabajo y la generación de rentas para las economías locales.

En este sentido, el compromiso con el desarrollo sostenible de los destinos ha de tener en cuenta el papel dinamizador del Patrimonio Cultural en la población local, ya que éste representa sus señas de identidad.

El desarrollo de actividades turístico-culturales ha de tener un respeto escrupuloso hacia los habitantes, su entorno edificado, su entorno natural, sus costumbres y tradiciones. No hay que olvidar que el Patrimonio y su valor cultural (histórico, simbólico y estético) tienen sentido en ese contexto; es Patrimonio vivido que forma parte del paisaje cotidiano de las gentes que conviven. Nada más equivocado que desligar el recurso de su entorno, contemplarlo como otro de los recursos o de los productos económicos que configuran la oferta del destino turístico o diseñar ofertas culturales pensando exclusivamente en los visitantes.

Dentro de este contexto, tenemos que destacar la labor de sensibilización de la población local, el compromiso con la calidad de los servicios y el importante papel de la formación de los agentes que tienen que participan en cada uno de los sistemas turísticos.

El Plan de Calidad en el sector de la gestión cultural

La calidad debe ser un compromiso y una actitud, pero también la adaptación de unos principios técnicos y legales. Dentro de poco tiempo, la "Certificación" será imprescindible para las empresas que deseen trabajar en condiciones de competitividad en España y el resto de la Unión Europea. Las empresas y profesionales de la gestión del Patrimonio Cultural no quedarán al margen de esta realidad y demandarán cada vez más información y formación en el sector.La Asociación AEGPC ha considerado necesario poner en marcha un Plan de Calidad en el sector y ha aprobado las siguientes acciones:

• Adaptación de la Norma ISO – 9000 a las características y especificidades propias del sector de la gestión cultural.

• Difusión de las ventajas que para las empresas representa obtener la Certificación de CalidadISO – 9000, mediante jornadas, encuentros y conferencias.

• Asesoramiento a las empresas que deseen optar a dicha Certificación, asistiéndolas técnicamente hasta la consecución de la misma.

• Formación en gestión de calidad en el sector cultural, para aquellos miembros de nuestra Asociación que lo deseen.

Para dar respuesta a estas necesidades se creó en 1998 una Comisión Paritaria formada por miembros de la Asociación Española de Gestores de Patrimonio Cultural y de la Asociación Española para la Calidad - Sección de Industrias y Servicios de Turismo y Ocio.

Se realizaron también acciones de difusión entre la Junta Directiva de la AEGPC y para todos los asociados y otros profesionales del sector a través de nuestro boletín Areté.

Ante el carácter voluntario que actualmente tiene la Certificación de Calidad, hay que trabajar no sólo en adaptar las normas de calidad existentes al sector del Patrimonio Cultural, sino también en difundir y formar personas y agentes del Patrimonio Cultural, de modo que la concienciación y los modos de gestión de la calidad se incorporen a sus principios y a sus técnicas de intervención.

En este sentido, la Asociación ha puesto en marcha una experiencia pionera en su sector: el curso "Formación en técnico de calidad y gestor de sistemas de la calidad aplicados a la Gestión del Patrimonio Cultural", un curso de 204 horas lectivas impartido desde noviembre de 1998 a junio de 1999.

Los objetivos con los que se diseñó el curso fueron sensibilizar a los profesionales de la gestión del Patrimonio Cultural de la necesidad de adquirir un compromiso con la calidad y dotar a esos profesionales de herramientas eficaces de gestión de la calidad.

Los contenidos del curso fueron diseñados e impartidos por profesores certificados y miembros de la Asociación Española para la Calidad -Sección Industrias y servicios de Ocio y Turismo.

A lo largo de 204 horas lectivas, en clases y talleres con un enfoque eminentemente práctico que permita desarrollar a los profesionales los modos de gestión de la calidad que se ajusten a su área de actividad, se han presentado los siguientes contenidos:

Aspectos generales: Sensibilización y gestión de la calidad en organizaciones de Patrimonio Cultural.

Técnicas y herramientas y modelos de gestión de la calidad: Implantación y aseguramiento de la calidad, aspectos legales y económicos de la gestión de la calidad, técnicas de mejora de la calidad, comercialización e investigación, gestión por procesos, técnicas estadísticas, comunicación y recursos humanos, satisfacción del cliente, auditorías y modelo europeo de la calidad).

Actividades complementarias: Implantación práctica de sistemas de calidad total, visitas a instituciones, estudios de campo y trabajos en grupo.En opinión de la Asociación Española de Gestores de Patrimonio Cultural, el primer paso hacia la implantación de sistemas eficaces de gestión de la calidad en el sector de la gestión del Patrimonio Cultural ha de ser la sensibilización y el compromiso con sus principios. Una vez alcanzado este objetivo, conseguiremos que tanto los profesionales del sector como los servicios y productos culturales que ofrecen sean competitivos y que se cumplan los objetivos sociales de su profesión.

En el horizonte del tiempo, pero un horizonte ya no muy lejano, las empresas de nuestro sector habrán de plantearse el paso de un modelo ISO-9000 a un modelo de "excelencia empresarial", representado por la ISO-9004 del año 2000.