La Asociación Española para la Gestión
del Patrimonio Cultural cumple sus fines sociales por medio
de las actividades que realiza, actividades que se imbrican en varias
esferas de influencia. Por una parte, están las que podríamos
llamar intrasocietarias y que van dirigidas a ayudar a los Gestores
de Patrimonio Cultural a desempeñar adecuadamente su tarea. Estas
actividades se clasifican fundamentalmente en tres áreas: investigación,
difusión y formación. He aquí algunos ejemplos:
En relación con el area de "investigación",
se realizan, por ejemplo, labores para la confección de una base
bibliográfica sobre gestión del patrimonio cultural y
de un directorio de agentes culturales; formamos parte de un grupo de
asociaciones de gestores culturales que tratan de unificar sus criterios
sobre la gestión cultural; hemos formado un grupo de trabajo
para introducir las ideas de la calidad entre los profesionales y empresas
de nuestro sector; tenemos también en la Asociación un
seminario permanente sobre "ética y patrimonio cultural".
En cuanto al area de "difusión", además de la
publicación del boletín trimestral "Areté",
hemos llegado a un acuerdo con una importante entidad financiera de
notable presencia en conservación del Patrimonio, para la edición
conjunta de una colección de monografías sobre gestión
del Patrimonio, que se centrará inicialmente en el Patrimonio
Arquitectónico y que lleva el título provisional de "Conservación
y Gestión", en cuyo primer número ya se está
trabajando. También hemos desarrollado el proyecto de un foro
de discusión y reflexión sobre la cultura en este fin
de siglo, en el que intervendrán personalidades significativas
de las artes plásticas, escénicas y audiovisuales . Este
foro de discusión, llamado "Foro Areté" fue
inaugurado por el actor y directorAdolfo Marsillach.
Por último, en lo que respecta al campo de la formación,
tratamos de llenar los huecos de aquellas materias que usualmente no
entran en los programas de postgrado en gestión de patrimonio,
así como cursos de formación contínua, puesta al
día y nuevas técnicas. Así, por ejemplo, se imparten
a nuestros asociados cursos como "El diseño gráfico
por ordenador aplicado a la gestión del patrimonio cultural",
"Técnicas de comunicación y relaciones públicas
en la gestión cultural", "Cómo montar una PYME
de gestión del Patrimonio Cultural", "La norma de calidad
ISO-9000 en el sector de la Gestión del Patrimonio Cultural",
etc. etc. Dentro de este mismo área, se organizan visitas técnicas
de los asociados a distintas instituciones de nuestro sector como, por
ejemplo, al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, al Instituto
del Patrimonio Histórico Español, a exposiciones significativas
como "Las Edades del Hombre" o la de "Felipe II",
a distintos museos, etc. en la que los gestores a cargo de las mismas
explican a los asociados todos aquellos puntos que tienen que ver con
la gestión de esa institución o evento concreto.
Tendiendo hacia otra dirección, está lo que se podría
llamar relaciones institucionales, que mantenemos con distintas administraciones
públicas de nuestro ramo, y con otras entidades similares a la
nuestra en el extranjero. Acudimos a congresos y encuentros nacionales
e internacionales, y estimulamos y apoyamos la formación de una
Asociación de Gestores del Patrimonio Cultural en Portugal.
La tendencia económica y el cambio de sensibilidad social producidas
en los últimos tiempos han provocado que nuestra Asociación
desarrolle una actividad que desborda ampliamente el puro marco profesional.
Repetidas veces se nos ha explicado cómo el último cuarto
de siglo ha visto desvanecerse o, al menos, como se limitaban radicalmente,
las aspiraciones de aquel hermoso sueño ilustrado que creo que
todos, en un momento u otro, hemos mantenido. La crisis económica
y el impacto de la globalización han dado al traste con la ilusión
de una modernidad que pretendía subvenir a todas las necesidades
de los ciudadanos mediante un estado omnipotente y multiprotector. Este
fin de milenio ha puesto en claro que, por una parte, el Estado no puede
alcanzar a satisfacer todas las demandas, siempre en aumento, que la
sociedad actual le plantea. Por otra parte, el ciudadano ha aumentado
su conciencia del papel que le toca desempeñar, y desde la sociedad
civil se reclaman nuevas formas de participación en un intento
de infundir un aire nuevo a la democracia, participación que,
según mandato constitucional, ha de ser promovida y garantizada
por los poderes públicos. Es respondiendo a este mandato y a
aquella demanda social cómo han surgido las distintas disposiciones
que en nuestro país regulan el voluntariado, el mecenazgo, las
asociaciones cívicas, etc.
Esta corriente social también ha afectado al Patrimonio Histórico.
Si bién la protección y el fomento de éste son,
también por mandato constitucional y legal, responsabilidad del
Estado, de las Comunidades Autónomas y de las demás administraciones
públicas, la enorme riqueza patrimonial que tantos siglos de
historia han dejado sobre nuestro suelo hacen prácticamente imposible
que el sector público pueda subvenir a todas las necesidades
que tal herencia demanda, a pesar del cuantioso y encomiable esfuerzo
que se realiza en tal sentido. Es así como las organizaciones
que brotan de la sociedad civil encuentran un importante papel a desempeñar,
y es así, también, cómo la Asociación Española
de Gestores de Patrimonio Cultural postula una función mediadora
entre los cuatro polos que interactúan sobre el Patrimonio: los
profesionales y empresas que lo gestionan, la universidad, las administraciones
públicas, y la sociedad civil, en el seno de la cual fermentan,
nacen y mueren los valores sociales. Nuestra Asociación puede
realizar, y, de hecho, ya realiza, si bien modestamente, un papel mediador
entre las distintas administraciones públicas y la sociedad civil,
por un lado, y, por otro, sirve de órgano o vehículo para
canalizar las preocupaciones y deseos de esta misma sociedad civil en
relación con el patrimonio cultural. Realizamos así una
labor de canalización del "mecenazgo en especie", como
nos gusta llamar a la función altruista que realizan profesionales
de distintos campos relacionados con el patrimonio que, cuando oyen
hablar de la Asociación y de sus fines, nos muestran con estusiasmo
su disposición a colaborar gratuitamente en labores de su especialidad.
Son profesionales que quizás no pueden hacer cuantiosas contribuciones
económicas, pero que están dispuestos a entregar su tiempo
y su "expertise", con una seriedad alejada de todo dilettantismo,
en favor del patrimonio. Esta fuerza multidisciplinar, unida a la capacidad
planificadora y organizadora de la Asociación, permite a ésta
ofrecer su colaboración, incluso de manera altruista, en proyectos,
tanto nacionales como internacionales, de salvación del patrimonio
y de su puesta en valor, así como en otras muchas posibilidades
que se podría reseñar. Estamos convencidos de que esta
perspectiva ofrece amplias posibilidades de colaboración.
En nuestra Asociación deseamos infundir un gran impulso a la
difusión de los conceptos y técnicas de calidad entre
los profesionales y empresas de nuestro campo, ya que estamos convencidos
de que sólo desde la calidad se logrará que la gestión
que realicemos sea verdaderamente enriquecedora para nuestro Patrimonio
Histórico, Artístico y Cultural. Además, los temas
de calidad en nuestro sector ofrecen una nueva característica,
ya que si en otros campos la calidad se define en relación con
"la satisfacción del consumidor", en el nuestro la
gestión de calidad alcanza una doble dimensión, por cuanto
que a la satisfacción del consumidor hay que anteponer "la
preservación del bién cultural" que es gestionado.
Preocupados por esta materia, hemos suscrito un convenio con la Asociación
Española para la Calidad (AEC) para establecer un grupo de trabajo
con la misión de elaborar una aplicación de la Norma ISO-9000
a la gestión del patrimonio cultural, grupo que ya ha empezado
sus sesiones, y vamos a comenzar inmediatamente una labor de difusión
de los temas de calidad entre los asociados, profesionales e instituciones
del sector mediante cursos, publicaciones, circulares, y demás
medios.
Nuestra Asociación realiza también una labor de "asentamiento
doctrinal" de nuestra naciente profesión. En este sentido
publicamos de vez en cuando documentos que establecen ideas, que fijan
posiciones, que contribuyen, en fin, no solamente a que nuestra Asociación
se vaya convirtiendo en referente de estos temas, sino que, mediante
una labor de "ósmosis", por difusión lenta,
estas ideas vayan alcanzando poco a poco los estratos sociales implicados.
Citaremos dos ejemplos recientes: en los pasados meses hemos publicado
el documento titulado "El gestor profesional de Patrimonio Cultural",
en el que se determina las características, el papel y la necesidad
social de la existencia de nuestros profesionales. Otro de estos documentos
es el "Código Deontológico de la AEGPC", que
contribuye a difundir un mínimo ético necesario no sólo
en nuestra profesión, sino en otras relacionadas con el Patrimonio
e incluso entre el público en general. Este documento es fruto
del seminario permanente de ética en relación con el patrimonio
cultural que funciona en la Asociación, el cual trabaja en varias
lineas de investigación.